En 1955, en la Bombonera, Boca nos estaba dando un baile bárbaro. En el primer tiempo nos ganaban 1-0. En el segundo lo dimos vuelta, con un gol de Zárate y otro mío. En el vestuario me preguntaron a qué se debió la diferencia entre un tiempo y otro y les contesté que los habíamos dejado jugar un rato para que se divirtieran. A la salida los de Boca me querían matar. Me salvó la Policía (Angel Labruna).