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Publicado 29-may-2008, 23:09
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EL PRINCIPE Y SU HEREDERO
| Cita: "Estamos tocados por la varita mágica" Saviola y Francescoli se juntaron para festejar un nuevo título de River y, de paso, para que el Pibito pudiera cumplir el sueño de conocer un poco más a su ídolo. En medio de la química que hubo entre ambos, el Príncipe definió todo con su clase.  JORGE LOPEZ Y JORGE LUIS SIERRA Y JUAN BERRETTA   Pasado y futuro. Francescoli y Saviola, símbolos de buen fútbol. La charla había terminado y Saviola aún estaba en el aire. Ya lo había tocado a Francescoli para ver si era verdad que había compartido una hora de su vida con el ídolo de la infancia. Enzo ya lo había aconsejado, halagado, apoyado... A Javier casi que le quedaba un poco de vergüenza por haber llegado unos cuantos minutos después que el uruguayo al lugar indicado por Olé como punto de encuentro. Una conversación en la que el Príncipe se desvivió para que el Pibito se sintiera cómodo... e importante. Y que arrancó así: "Fue todo muy rápido, hasta yo me sorprendí. Cuando me avisaron que venía Enzo, me empezó a cambiar la cabeza... Estaba super ansioso", cuenta Saviola. Habían pasado apenas 15 minutos de que saliera corriendo de la clase de Inglés y se zambullera en el auto de su representante. -¿Así que fuiste a Inglés? (rompe el hielo Francescoli). -Sí, la última media hora le decía todo "sí, sí" a la teacher porque me moría de sueño. Ahora tengo que volver (contesta Saviola). -Vos contestale a todo "yes, all right... yes", y listo. Te lo digo yo, que es lo único que sé decir... (F). "Perdón, señor. Me firma un autógrafo", interrumpe uno de los mozos. "Sí... cómo no", responde Enzo. Y sorprende por segunda vez al Pibito. "Dale Javi, firmale vos también". -Enzo, ¿a vos te pasaba algo similar cuando tenías 18 años? -Ni me acuerdo (Javier larga una carcajada). No creo... Mi vida era más simple. Iba a entrenarme en ómnibus, me bañaba dos por tres con agua fría en Wanderers, en fin... Lo que sí, tomaba el fútbol como él: con una inconciencia bárbara. A los 17 ó 18 años, uno todavía no es profesional, a pesar de que el medio lo exiga (F). -¿Cómo debe hacer Javier para soportar tantas presiones? -Como se lo demuestra a la gente en todos los partidos. Tanto él como Pablo (Aimar) son ídolos. Los hinchas los tomaron así porque son del club, son humildes, vienen de las inferiores y por sus características de juego, que son las de dos grandes jugadores. Y más Javier, que tiene mucho más gol... Pero ojo: los ídolos no sólo se hacen por jugar bien (F). -Mirá, Javier... Te lo dice justo él. ¿Cómo es esa historia de la foto que te sacaste con Enzo? -Uy... Yo era alcanzapelotas y hacía lo imposible por estar ahí. Ver a Enzo, a Ariel (Ortega, su otro ídolo), tenerlos cerca... Me fijaba en las cosas que hacían en la cancha, cómo se hablaban... Porque eso después te queda. Y cómo será el destino que a uno después le pasan en la cancha las cosas que le pasaban a ellos. íEs increíble! (S). -¿Y? -Fue cómico... Fue en la final de la Libertadores del 96. Como no nos dejaban entrar a la cancha, siempre nos quedábamos atrás de los carteles. Para colmo, nos dijeron que el que entraba no alcanzaría pelotas nunca más. Y me dije: "No, si tengo al Enzo al lado mío, no voy a ser tan tonto de no ir a saludarlo". Y fui, aunque después me agarraron en el vestuario ... (S) -Ya que salió el tema, se tienen que jugar. ¿Ese River dependía tanto de Enzo y el Burrito como este de Saviola y Aimar? -Yo no creo que sea así... (S). -En mi época pasaba que se decía "eh, si no juega Enzo, no juegan". Y no jugaba y ganábamos igual. Salvo el Maradona de los mejores años, no creo que haya equipos tan dependientes de uno solo (F). -¿Es difícil no depender de jugadores tan desequilibrantes? -Lleva tiempo. No es que sea difícil que el equipo se adapte al juego que tienen ellos, al que tenía yo, Ortega o Salas... Cualquier equipo será dependiente de Javier en la medida de lo que él haga. No es que el equipo depende de Saviola, sino que él es diferente. Y a la larga, él marcará la diferencia. (F). -¿Qué te sorprende de él? -Que no es individualista. Es fantástico para él y para el equipo. Porque tiene una proyección de futuro mucho más amplia, ya que en cualquier parte del mundo van a querer un jugador que te pueda cambiar la historia de un partido y que además juegue en equipo. Porque si dependés sólo de vos, se malacostumbran. Y el día que te va mal, te caés vos y el equipo (F). -Además, como lo dice la palabra, es un juego de "equipo" (S). -¿Te lo imaginabas campeón y goleador en el año de su debut? -Yo lo conocía más a Pablo que a Javier. Pero cuando yo estaba, de él ya se hablaba. En el club se sabe todo. No es poca cosa ser titular indiscutido y hacer la diferencia en un fútbol como el argentino. Y encima sentarte, verlo al lado tuyo y que se sienta tímido, ja, ja (F). -¿Aimar y vos son los herederos naturales de Enzo? -Es feo comparar (se anticipa el Príncipe, quien no se aparta del to no paternalista que le imprimió a toda la charla). Ellos no tienen que ser mis herederos, sino que van a marcar la historia en este club como tuvimos la suerte de marcarla otras personas como yo, Alonso, Labruna, Walter Gómez, Pedernera, Loustau... Somos tipos elegidos. Con Javier estamos tocados por la varita mágica. Pero no me gustaba cuando me decían "viniste en lugar de Alonso, de Luque o de otro..." Las comparaciones no pesan, pero no son lógicas. Todo tiene su tiempo. Lo tengo claro: dentro de cinco años me voy a sentar con Javier en este mismo café y van a venir diez chicos y le van a pedir nueve autógrafos a él y uno a mí, porque se acordarán de que el padre les dijo que yo había jugado (el Pibito se ríe cómplice). Esta es la realidad de la vida. Estoy seguro de que va a marcar la historia, pero como Saviola (F). -¿Y... Ustedes piensan quedar en la historia como el del Tri? -En el equipo del Tri había más nombres, o sea, más reconocidos. Ahora se junta la juventud con la experiencia. El otro equipo mostraba más fútbol que el nuestro. Era distinto, había gente con varios campeonatos jugados. En cambio, ahora estamos algunos chicos que venimos bien de abajo y nos juntamos con el resto. Con Pablo (Aimar) a veces nos ponemos a charlar de aquél equipo del Tri (S). -¿Así te preparaste para ganar este título? -Fue mucha la ansiedad. Esa es una de las cosas que no teníamos cuando empezamos el torneo. Por ejemplo, el sábado estábamos con Pablo en la habitación y queríamos jugar el partido ya. Noté que eso no nos pasaba al principio (S). -Esas son sensaciones que no podés manejar. Como recién empieza, es imposible decirle que tiene que estar tranquilo. Obvio que Leo (Astrada) se lo habrá dicho. -¿Qué significa el primer título en la carrera de un jugador? -Es inolvidable. Yo lo gané con el juvenil uruguayo, en el Sudamericano de Ecuador en el 81. Tenía 18 años... Ahora me doy cuenta de todo lo importante que fue. (F) -¿Y del que ganaste en River? (pregunta entusiasmado Saviola). -El del 86 fue mi primer gran campeonato en un gran club. Jugar a cancha llena, meter 25 goles... Fue tocar el cielo con las manos (F). -Yo me acuerdo algo, por lo que vi en videos, pero era muy chico.(S). -¿Cuantos años tenías? (F). -Cinco, cinco años... (S). -Mirá vos, yo era campeón con los juveniles y vos recién nacías. Tiene casi los mismos años que yo jugué al fútbol. íQué increíble! Mirá como me hace transpirar (F). -Compartieron el vestuario el día del homenaje. ¿Qué dijiste cuando apareció Enzo? -Habrá dicho: íQué viejo está! (F). -Tenía vergüenza de ir a saludarlo. Si él no me decía "vení que te quiero saludar", yo no iba. (S). -Sin Enzo, ¿quién ocupa el lugar de líder en el equipo? -Líder, lo que se dice líder, no hay. Pero Leo es el que lleva la palabra. Por la experiencia y por los campeonatos que ganó (S). -Lo importante de este River es que maduró rápido, a pesar de que tiene jugadores muy jóvenes. Ellos hacen la diferencia (F). Las agujas del reloj denuncian el mediodía en pleno Núñez. Es el tiempo de las fotos y empiezan a posar, entre broma y broma. "Ché, no nos vas a pedir que nos agarremos de la mano", ironiza el Príncipe. "Noo, a ver si piensan que somos medios raritos", remata el Conejo. En el final, la dupla ya conoce los tiempos y juega de primera. Una foto, y otra, y otra... "¿Es mucha molestia si me sacás una foto con el Enzo?", le pregunta con inocencia el Pibito al fotógrafo. -Qué bueno fue escuchar a un ídolo así... Aprendí mucho de él (S). -¿Le dedicaste el torneo? -Por supu... (S). -No... Se lo tiene que dedicar a su familia y a la gente...(F) | |